Es habitual escuchar afirmaciones como «este software no sirve para ese proyecto» o «si utilizáramos otra plataforma trabajaríamos mucho mejor». Sin embargo, en la mayoría de los casos, el problema no reside en la herramienta utilizada, sino en la forma en que se ha implantado la metodología BIM dentro de la organización.
Los programas BIM para obra civil han evolucionado enormemente durante los últimos años y ofrecen capacidades muy avanzadas para el diseño, la coordinación y la gestión de infraestructuras. Aun así, ninguna herramienta es capaz de resolver por sí sola problemas relacionados con la organización, los procesos o la gestión de la información.
En este artículo analizamos cuáles son las verdaderas limitaciones del software BIM y cuáles dependen realmente de las personas y de la metodología de trabajo.
¿Realmente el software es el principal problema?
En muchos proyectos, cuando aparecen retrasos, incidencias o problemas de coordinación, la primera reacción consiste en cuestionar el software utilizado.
Sin embargo, cambiar de plataforma rara vez soluciona estos problemas.
Civil 3D, OpenRoads, ISTRAM y el resto de soluciones disponibles en el mercado son herramientas suficientemente maduras para desarrollar proyectos de obra civil con un alto nivel técnico. Sus diferencias existen y deben valorarse, pero difícilmente son la causa principal de una mala implantación BIM.
La realidad es que dos organizaciones utilizando exactamente el mismo software pueden obtener resultados completamente diferentes. La diferencia suele encontrarse en la metodología aplicada, la experiencia del equipo y la forma de gestionar la información.
Las limitaciones que sí dependen del software
Esto no significa que todas las plataformas sean iguales.
Cada software presenta fortalezas y limitaciones en función del tipo de infraestructura, el grado de especialización requerido o la integración con otras herramientas.
Algunas aplicaciones ofrecen un mejor rendimiento en proyectos ferroviarios, mientras que otras destacan por su integración con determinadas plataformas de colaboración o por sus capacidades para automatizar procesos de diseño.
También existen diferencias en aspectos como la interoperabilidad mediante formatos abiertos, la personalización, el rendimiento con modelos de gran tamaño o la disponibilidad de herramientas específicas para determinadas disciplinas.
Estas diferencias deben analizarse durante la selección de la plataforma, pero no deben confundirse con las limitaciones propias de una implantación BIM.
Las limitaciones que dependen de la organización
La mayoría de los problemas que aparecen durante un proyecto tienen un origen muy distinto.
Cuando no existen objetivos BIM claramente definidos, resulta imposible seleccionar la herramienta más adecuada o establecer qué información debe producir cada disciplina.
Del mismo modo, si los procedimientos de revisión, aprobación y publicación de la información no están definidos, cualquier software terminará generando versiones duplicadas, pérdida de trazabilidad o dificultades para coordinar equipos.
Precisamente por este motivo resulta tan importante definir desde el inicio cómo evolucionará la información durante el proyecto. En nuestro artículo sobre estados de la información BIM y flujos de aprobación según ISO 19650 explicamos cómo estructurar estos procesos para garantizar que todos los participantes trabajen sobre información validada y controlada.
Otra limitación habitual aparece cuando la organización carece de procedimientos documentales claros. Es frecuente encontrar proyectos donde los problemas se atribuyen al software cuando, en realidad, tienen su origen en una gestión documental deficiente, una nomenclatura inconsistente o una falta de control de versiones. Estos errores son mucho más comunes de lo que parece y los analizamos en detalle en nuestro artículo errores comunes en la gestión documental BIM y cómo evitarlos.
En definitiva, ninguna plataforma puede sustituir una metodología bien implantada ni resolver por sí sola problemas organizativos.
Cómo minimizar las limitaciones del software BIM
La mejor forma de reducir las limitaciones del software consiste en centrar la atención en la estrategia BIM de la organización antes que en la tecnología.
Definir objetivos claros, establecer los usos BIM que aportarán valor al proyecto, normalizar los procesos de trabajo y formar adecuadamente a los equipos tiene un impacto mucho mayor que cambiar de plataforma.
También resulta fundamental seleccionar el software teniendo en cuenta el entorno tecnológico en el que se desarrollarán los proyectos. Los requisitos del cliente, las herramientas utilizadas por colaboradores y proveedores, la experiencia del equipo o la interoperabilidad con otras aplicaciones son factores que condicionan el éxito de la implantación.
Cuando estos aspectos están correctamente definidos, las diferencias entre plataformas pasan a un segundo plano y el software se convierte en una herramienta al servicio de una metodología de trabajo bien estructurada.
Conclusión
Las limitaciones del software BIM existen, pero rara vez representan el principal obstáculo para el éxito de un proyecto de obra civil.
En la mayoría de los casos, las dificultades aparecen por la ausencia de una estrategia BIM, de procesos bien definidos o de una correcta gestión de la información.
Por ello, antes de plantearse cambiar de plataforma conviene preguntarse si la organización ha definido correctamente sus objetivos BIM, sus flujos de trabajo y las responsabilidades de cada agente. Como explicamos en ISO 19650 explicado para ingenieros, una implantación BIM eficaz comienza mucho antes de seleccionar una herramienta. El software es únicamente uno de los elementos que forman parte del ecosistema BIM; el verdadero valor reside en la metodología, en la colaboración entre los equipos y en la capacidad de gestionar la información de forma estructurada durante todo el ciclo de vida del activo.
