Civil 3D, OpenRoads e ISTRAM son tres de las herramientas más utilizadas en proyectos de infraestructuras lineales. Sin embargo, una de las preguntas más habituales sigue siendo cuál de ellas es la mejor.
La realidad es que no existe una respuesta universal. Cada plataforma ha evolucionado para responder a determinadas necesidades y puede convertirse en la mejor opción dependiendo del tipo de proyecto, del cliente, del equipo de trabajo y de la estrategia BIM de la organización.
Por ello, más que comparar funcionalidades aisladas, conviene analizar en qué contexto aporta mayor valor cada una de ellas.
No existe un software mejor que otro
Es habitual encontrar comparativas que intentan establecer un ganador entre Civil 3D, OpenRoads e ISTRAM. Sin embargo, este planteamiento suele simplificar en exceso una decisión que depende de numerosos factores.
Las tres plataformas son capaces de desarrollar proyectos de carreteras, ferrocarriles y otras infraestructuras lineales con un elevado nivel técnico. Sus diferencias aparecen principalmente en la forma de trabajar, el grado de especialización y la integración con otros entornos tecnológicos.
Por ello, antes de escoger o cambiar de software conviene preguntarse si el problema está realmente en la herramienta o en la metodología utilizada para desarrollar los proyectos.
El entorno tecnológico condiciona la elección
Uno de los factores más importantes, y a menudo menos considerados, es el entorno tecnológico en el que se desarrolla el proyecto.
No es lo mismo trabajar para una administración pública que exige una plataforma determinada, que formar parte de un equipo internacional donde todas las disciplinas utilizan soluciones Bentley o desarrollar proyectos junto a colaboradores que trabajan íntegramente con Autodesk.
La compatibilidad con clientes, proveedores, consultoras externas y empresas constructoras influye directamente en la productividad del proyecto. En muchos casos, utilizar el mismo ecosistema tecnológico reduce tiempos de coordinación, facilita el intercambio de información y disminuye los problemas de interoperabilidad.
Por este motivo, la elección del software no debería realizarse de forma aislada, sino considerando el conjunto de agentes que participan durante todo el ciclo de vida del proyecto.
Los objetivos BIM deben marcar la decisión
Otro aspecto fundamental consiste en definir qué se espera conseguir mediante la implantación de BIM. La selección del software no debería comenzar comparando funcionalidades, sino identificando los objetivos de información, los usos BIM previstos y los entregables que deberán producirse durante el proyecto.
Si el objetivo principal es mejorar la coordinación entre disciplinas, automatizar documentación o facilitar el trabajo con modelos federados, la elección puede ser diferente que en una organización centrada en grandes infraestructuras ferroviarias, proyectos internacionales o integración con sistemas de explotación.
Los usos BIM definidos para cada proyecto también condicionan la plataforma más adecuada. No requiere las mismas capacidades un proyecto orientado únicamente al diseño que otro donde se pretende integrar planificación, mediciones, control de obra, gestión de activos o gemelos digitales.
Además, el software debe ser compatible con los procesos de gestión de la información establecidos. La herramienta elegida debe permitir organizar los contenedores de información, controlar revisiones y facilitar el paso de los modelos entre trabajo en curso, información compartida y documentación publicada, de acuerdo con los estados de la información BIM y flujos de aprobación según ISO 19650.
Cuando estos criterios no están definidos, es habitual que aparezcan archivos duplicados, versiones contradictorias, pérdida de trazabilidad o modelos que no pueden utilizarse para tomar decisiones. Muchos de estos problemas no se deben a las limitaciones del software, sino a una implantación sin procedimientos claros, como analizamos en nuestro artículo errores comunes en la gestión documental BIM y cómo evitarlos.
En otras palabras, primero deben definirse los objetivos y usos BIM y posteriormente seleccionar la herramienta que mejor permita alcanzarlos. Una metodología bien estructurada siempre tendrá un mayor impacto que cambiar de software sin una estrategia clara.
¿En qué destaca cada plataforma?
Civil 3D destaca por su enorme implantación internacional, su integración con el ecosistema Autodesk y su flexibilidad para desarrollar proyectos de ingeniería civil de muy distinta naturaleza. Es una solución especialmente interesante para organizaciones que colaboran con equipos que ya utilizan Revit, Navisworks o Autodesk Construction Cloud.
OpenRoads ofrece un alto grado de especialización para infraestructuras lineales complejas y proyectos ferroviarios. Su integración con el ecosistema Bentley y sus capacidades para gestionar grandes corredores hacen que sea una referencia en numerosos organismos públicos y grandes ingenierías internacionales.
ISTRAM continúa siendo una herramienta muy consolidada en España gracias a su experiencia en carreteras y ferrocarriles, así como a su adaptación a numerosos procedimientos de diseño utilizados por administraciones públicas y consultoras de ingeniería.
Lejos de competir entre sí, las tres plataformas pueden ofrecer excelentes resultados cuando se utilizan en el contexto para el que fueron concebidas.
Conclusión
La pregunta no debería ser si Civil 3D es mejor que OpenRoads o que ISTRAM.
La verdadera pregunta es cuál de estas herramientas se adapta mejor a la estrategia BIM de la organización, al entorno tecnológico del proyecto y a los objetivos que se pretenden alcanzar.
Cuando la metodología está bien definida, los usos BIM son claros y todos los agentes implicados trabajan de forma coordinada, cualquiera de estas plataformas puede convertirse en una excelente elección. Como explicamos en nuestro artículo Metodología BIM en ingeniería civil, el software constituye únicamente una parte del ecosistema BIM. La verdadera ventaja competitiva reside en la forma de organizar la información, definir procesos y conseguir que todas las disciplinas trabajen de manera coordinada durante el ciclo de vida del proyecto.
