Ética BIM: Un código para mejorar el trabajo colaborativo

diciembre 13, 2021

El trabajo colaborativo y la participación de varios agentes en un mismo proyecto es uno de los valores intrínsecos al BIM. El hecho de poder disponer de un equipo multidisciplinar que además esté integrado por expertos de distintas procedencias, resulta obviamente ventajoso, sobre todo en términos de productividad. Sin embargo, los grandes proyectos de ingeniería civil están, en ocasiones, muy fragmentados. Es decir, están compuestos por agentes de distintas disciplinas y pertenecientes a distintas organizaciones y, por tanto, con lealtades y prioridades diferentes.

Además, las tres vertientes que forman el AEC –y que están destinadas a colaborar entre sí– tienen su propio lenguaje, normas y prácticas, su propio modo de afrontar un proyecto. En definitiva, su propia subcultura. Con todo, las diferencias pueden llegar a generar disonancias en las actitudes y comportamientos y de esta manera menoscabar el éxito del proyecto y, ulteriormente, de la industria.

En la era de los datos no cabe duda de que los ingenieros civiles tienen más responsabilidades y se enfrentan a más desafíos. No sólo deben tener una fuerte voluntad de innovar y aplicar las nuevas tecnologías y seguir profundizando en las reformas y el progreso tecnológico, sino que deben hacerlo de acuerdo a principios éticos.

Un código ético BIM

El capítulo francés de la BuildingSMART se ha hecho eco de la necesidad de orientación ética en la profesión y ha publicado 9 principios deontológicos para una buena práctica profesional enfocada al BIM. El objetivo: facilitar la comunicación, los intercambios y la transparencia, con el fin de establecer la confianza que favorece el diseño, la construcción, la explotación y el mantenimiento de una estructura construida con BIM.

Según BuildingSMART Francia, el proceso BIM y el uso de maquetas digitales en el sector de la construcción traen consigo una fuerte evolución de las prácticas profesionales habituales, sobre todo porque la tecnología digital es omnipresente. Por tanto, un código deontológico puede ser útil, no para sancionar, sino para apoyar a los profesionales en su planteamiento, de modo que puedan conservar toda la credibilidad asociada a su profesión. He aquí una traducción:

Principios de credibilidad del firmante

  • Identificar su capacidad como actor para formalizar su rol, sus expectativas y la expresión de sus necesidades para la implementación de los procesos BIM, con el fin de lograr el proyecto de construcción.
  • Diseñar y utilizar modelos digitales que satisfagan las necesidades expresadas por todas las partes interesadas.
  • Crear la legitimidad para colaborar en el desarrollo de los procesos BIM: formación (grados de formación), experiencias de realización, experimentación, a partir de referencias profesionales y/o dispositivos propuestos, en particular, por las organizaciones profesionales.

Principios de transparencia

  • El proceso de colaboración inherente al uso de BIM implica una necesaria transparencia de los datos entrantes y salientes, asegurando la trazabilidad de todo el proceso implementado.
  • Los modelos digitales compartidos en el proceso BIM deben ser neutrales en su representación y no deben ser susceptibles de influir en el responsable de la toma de decisiones sin su conocimiento (cargos electos, propietarios de proyectos, operadores, etc.). Los detalles añadidos o suprimidos para permitir una mejor comprensión de un proyecto deben explicitarse y trazarse.
  • Los modelos deben utilizar datos adaptados a los niveles de detalle requeridos, fiables, trazables, documentados, de calidad adecuada y suficiente, representativos del entorno existente del proyecto de construcción.

Principios de compromiso

  • Respetar la integridad y la seguridad de los datos introducidos en los modelos digitales por los distintos socios que participan en el proyecto de construcción, en el marco de los derechos de cada uno y de su papel como contribuyente, verificador, validador, usuario.
  • Tener en cuenta el ciclo de vida del proyecto de construcción, para presentar e integrar este objetivo en todas las fases del proyecto, desde la programación hasta la explotación/mantenimiento, o incluso la rehabilitación/deconstrucción.
  • Producir, en el marco de su misión, modelos de conformidad con las especificaciones del promotor y/o de otros participantes, en el respeto de las prácticas y de la ética profesional de todos los participantes de la operación.

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